Santiago Sanders se había quedado ahí, de pie, observó como ella lo miró por el retrovisor y dibujó una sonrisa que se le antojaba maligna, como sensual. Puso las manos sobre su cabeza, aquellas palabras le hicieron recordar bien a lo que él mismo le había dicho cuando la conoció.
¿Acaso ella buscaba vengarse? Santiago tuvo mucho miedo cuando la idea cruzó su mente, porque sabía que era una guerra perdida, estaba a su merced, era capaz de ser su esclavo y su siervo fiel, porque todo lo que dese