Allegra y Denzel estaban en la heladería, compartían un delicioso helado de fresa y chocolate.
—¿Y cómo está Julia? —preguntó Allegra, en un tono que Denzel percibió como tenso
—Ella mejoró, se marchó apenas terminó el desayuno.
—Y se fue así, nada más.
—Me dio las gracias, pero, es rara, parece que necesita ayuda —dijo Denzel preocupado por la actitud de aquella mujer
—Por lo que veo te ha dejado cautivado —dijo Allegra en un tono de doble sentido, que provocó que Denzel arqueara sus cejas