El hombre corpulento y que tenía cara de pocos amigos, colgó la llamada de su celular. Observó detenidamente a Jamie sonriendo de oreja a oreja mientras azotaba la puerta de la camioneta con placas falsas. El edificio en donde él había entrado, lució deplorable. La zona era una de las más peligrosas de la ciudad. Donde los vagos y ladrones, vivían. El hombre, llamado Leonard, soltó un largo suspiro. Ahora, tenía que esperar a que la policía llegase. Después de casi media hora, dos patrullas lle