CAPÍTULO 57
Bianca
El sabor del beso de Jaxson todavía quemaba mis labios cuando salimos de la biblioteca. Sus dedos se entrelazaron con los míos, una presión firme y posesiva que, por primera vez, no me hizo sentir como una prisionera, sino como algo valioso que él no estaba dispuesto a soltar.
— Baja a cenar conmigo, Bianca —me pidió, con esa voz ronca que todavía me hacía vibrar el pecho— No quiero que te encierres en tu cuarto con una bandeja. Quiero que te sientes frente a mí.
Accedí con