Con eso, Valeria y Daniel se despidieron del hospital y de los padres de Valeria. La salida fue silenciosa, pero no incómoda. Había una especie de paz en el ambiente, una sensación de que, a pesar de todo, las cosas estaban tomando el rumbo correcto.
Valeria sintió el aire fresco del exterior cuando salió del hospital, una brisa suave que le recordó lo agradable que era estar fuera después de tantos días.
—Prometo que haré todo lo posible para que te sientas cómoda y puedas recuperarte pronto.