Los padres de Valeria, todavía observando la escena, deciden intervenir para romper el hielo.
Padre de Valeria con tono amable —¡Hola, Alejandro! ¡Gracias por traer a nuestra hija! Vamos a entrar, tenemos mucho que conversar —.
Madre de Valeria sonriendo —Sí, por favor, pasen. No dejen que un pequeño accidente arruine la bienvenida.
Valeria, aún con el rostro rojo y el corazón acelerado, se reincorpora y toma una respiración profunda. Alejandro la ayuda a enderezarse y ambos entran en la casa d