Valeria iba a responder cuando sintió que una mirada intensa se clavaba en ella. Levantó la vista y se encontró con los ojos de Alejandro, mirándola con una mezcla de preocupación y... algo más. Había una chispa en esos ojos, una profundidad que la hizo sentir un escalofrío. Era esa misma mirada que Daniel le lanzaba cuando quería llevar la conversación a un plano más íntimo. Sintiendo la tensión en el aire, Valeria saltó en la cama por el susto, su corazón palpitando con fuerza.
—¡Alejandro! —