Al sentirse acorralada por su situación lamentable y sin saber que más hacer, ella le llamó a Leo para que le enviara dinero y poder regresar a casa en poco tiempo y así hablar lo más rápido que se pueda con su esposo.
—¿Qué sucede, Bambi? ¿Acaso el imbécil de tu esposo se ha quedado sin dinero? —Quiso saber.
—Te ruego que no lo tomes a burla. Es algo muy serio y no, él tiene mucho dinero como siempre. El problema es que… es que… creo que él se ha marchado y me ha dejado en este lugar.
—¡Cómo!