A Gabriel no lo tomó por sorpresa su nueva posición en la presidencia, aunque no lo quiera reconocer Deyanira y su padre hicieron un buen trabajo. Sí desea hacerle daño a esa insípida secretaria con aires de recepcionista debe quedarse— sonrió de manera maliciosa— entonces va a hacer el sacrificio de quedarse por lo menos unos meses antes de lograr lo que tanto desea.
— «¿Qué deseó en verada él?» — pensó con un dejo de preocupación.
Gabriel salió de la reunión y entró al baño. Se lavó las manos