Nohelia estaba en la habitación en compañía de Marisa, Rosellia, y Mirta.
El personal de estilista e imágenes, habían hecho su trabajo
Parada frente al espejo, con su vestido blanco, se miraba y su corazón latía tan fuerte que retumbaba en sus oídos.
—¿Feliz mi hija?
—Si madre, nunca pensé que este día llegaría.
—Pero lo estás viviendo, mi vida, y es real, no es un sueño.
Los golpes en la puerta se escucharon y una de las chicas de servicio abrió.
—¡Nohelia!. —gritó Amalia y ella se giró par