La noticia llega como un golpe inesperado, un puño invisible que se estrella contra el pecho de Einar. Está en su oficina, revisando informes sobre la seguridad de la frontera de su territorio, cuando uno de sus betas más leales, Darek, entra apresuradamente, con el rostro pálido y tenso.
— Alfa, tengo noticias importantes —dice Darek, con la cabeza inclinada en señal de respeto, pero con evidente preocupación en la voz.
Einar lo observa con frialdad, dejando los papele