El día había sido agotador. Entre los preparativos para la graduación y los diseños que debían estar listos para el desfile, Vanessa sentía que apenas podía con todo. Cuando por fin llegó a casa, solo quería una ducha caliente y algo de comida que no fuera café y galletas.
Pero lo primero que recibió fue el golpe del aroma delicioso que venía de la cocina.
—¿Estoy en la casa correcta? —murmuró, dejando sus cosas en la entrada.
Nico corrió a recibirla, moviendo la cola con emoción y empujándola