La oficina estaba más ajetreada que nunca. Con la llegada de nuevos empleados y la expansión de proyectos, Montenegro Luxe se sentía como un hervidero de creatividad y competencia.
Vanessa caminaba por los pasillos con su tableta en mano, revisando los ajustes finales de su colección. Su atención estaba en los detalles… o al menos, lo intentaba.
Porque a unos metros de ella, una nueva diseñadora, Valeria, estaba demasiado cerca de Alexandro.
Demasiado cerca para su gusto.
—Es un placer trabajar