Ella respiró hondo, reanudó sus pasos y caminó hacia el otro costado de la calle, evitando pasar frente de mí.
Apenas podía seguir su figura, el ángulo del auto no era el correcto.
—Voltea el auto.
—Sí señor.
Con una "U" perfectamente ejecutada, visualizo a la conejita, ¿Estoy enfermo?, ¿Por qué hago esto?.
Su estado de alerta parecía muy alto, entre cerré los ojos viendo al tipo acercarse a ella.
Las comisuras de mis labios se ofrecieron, una línea blanca se formó en aire, el calor llegó a la