—Demonio, eso eres, ¡¿Cómo puedes desconfiar de mí?!.
—¡Cálmate!, hablaremos luego.
—¡¿Cómo pretendes que me calme?!, ¡Mi trasero fue azotado por esos hombres!, estuve colgado 4 horas cabeza a bajo, tuve que comer bichos…
—¡Cállate Calvert, eres repugnante!, cierra la boca.
—Maldito instigador, todo es tu culpa.
—Si acepto que fue mi culpa, ¿Te callas?.
—No tienes corazón, no te importa como estoy, solo quieren silenciarme, Hervas, ¿Sabes lo horrible que fue comer arañas?, pudieron ser venenosa