Hannah se intentó poner de pie, pero Teo no la soltó. Si fuera por él, la mantendría entre sus brazos un buen rato más. Pero no tuvo más opción que aflojar el abrazo y dejarla ponerse de pie, extrañando de inmediato el calor de su cuerpo. Ella estaba claramente entusiasmada con la idea que acababa de ocurrírsele, y él no pensaba arriesgarse a provocarle otra lágrima.
Hannah se puso de pie frente a él, moviéndose con una rapidez sorprendente para alguien embarazada de gemelos. Teo alzó las mano