Hannah miró a Isabella, cada vez más preocupada. Desde el día anterior su suegra había estado actuando raro. No era algo evidente para cualquiera, pero ahora que la conocía mejor podía notarlo con facilidad. A veces la sorprendía observándola fijamente; otras, la encontraba en silencio, con la mirada perdida, como si sus pensamientos estuvieran a kilómetros de distancia. Justo como en ese momento, en el que ni siquiera parecía haberla escuchado.
No le había hecho preguntas porque no quería ser