Naomi sintió de inmediato cómo le arrebataban la caja de las manos en cuanto se dio la vuelta con ella.
Rodó los ojos antes de siquiera ver a Ethan. Ni siquiera lo había escuchado acercarse.
—Empiezas a ser molesto —refunfuñó entre dientes.
Era mentira. Cada vez le gustaba más tenerlo allí, incluso cuando exageraba al cuidarla. Ethan parecía convencido de que hasta el viento podía hacerle daño.
En la última semana y media habían caído en una rutina sin proponérselo. La única vez que no estaba