Colton se llevó el celular al oído sin dejar de trabajar. Una compañía privada lo había contactado unos días antes para pedirle que revisara unos datos, y aceptó sin pensarlo demasiado. Se estaba aburriendo de estar en casa todo el día sin poder hacer mucho. Al menos, aquello mantenía su mente ocupada.
—Buenas tardes —saludó.
No recibió respuesta.
Frunció el ceño y alejó el celular para mirar la pantalla. El número era desconocido.
—¿Hola? —preguntó—. ¿Hay alguien ahí?
Pudo escuchar una respira