Colton recorría la espalda de Piper con la mano, de arriba hacia abajo, arrastrando a ratos el agua tibia sobre su piel. Ella permanecía quieta sobre él, con el rostro oculto en su cuello. No se había movido desde que ambos habían alcanzado el clímax.
—¿Piper? —la llamó en voz baja.
Habían pasado demasiado tiempo allí. Pronto comenzaría a oscurecer y la temperatura descendería. Aunque el agua seguía caliente, no creía prudente prolongar mucho más el momento o se arriesgaban a terminar resfriado