Thiago observaba a su padre con una leve sonrisa.
Su pequeño sobrino se había despertado y se había convertido en el centro de atención. En ese momento, su padre lo tenía en brazos, haciéndole carantoñas y cosquillas en la barriga. El bebé soltaba carcajadas que llenaban el espacio y resultaban reconfortantes.
Su padre se veía mucho mejor. Había recuperado parte de la energía que había perdido durante las primeras semanas después de su ataque al corazón y poco a poco volvía a ser el hombre que