—Hola Mitch —la saluda—. Estoy bien, además de loco, gracias por preocuparte.
—Lo siento, me alegra que estés bien, pero ¿cómo se te ocurrió mandarle a Ian una cuatrimoto de regalo?
—Fue su cumpleaños y no pude asistir —se justifica.
—Por supuesto que no pudiste asistir, si siempre estás metido en el trabajo —lo regaña.
Me siento muy incómoda, al parecer estoy presenciando una pelea de pareja y no me gusta para nada.
—Ian tiene seis años, no puede usar la cuatrimoto.
—Es pequeña, no tien