—Hay algo que no te he dicho —digo de pronto deteniéndolo abruptamente.
—¿Es algo malo? —me pregunta.
—No lo sé, la verdad no he querido pensar en eso —suspiro.
—¿Qué pasa? —indaga y avanza para quedar frente a mí.
—Mi padre, además de venir a verme, también quería contarme personalmente, que hace unos días, encontraron muerto a Massimo en su celda.
—¿Cómo te sientes respecto a eso? —me interroga abrazándome.
—Tengo que confesarte que no siento nada —me sincero—. Solo una gran liberación