—¿Pasa algo papá? —le pregunto ya que me preocupa su seriedad.
—No, solo quiero hablar contigo un momento.
—Claro —le digo y vamos al comedor para sentarnos.
Pone su mano sobre la mía y la presiona, toma aire varias veces como si le estuviera costando hablar.
—Sé que en Washington, también eras una chica independiente, pero me tranquilizaba, saber que Arya y Enzo viajaban seguido a la ciudad, además, toda la familia de Arya estaba allí y sabía que te ayudarían en caso de que lo necesitaras