Después de salir del dormitorio, Adeline le contó a Maya sobre la situación.
—En ese caso —dijo Maya—, las tres deberíamos elegir un regalo bonito y caro para Ivy. Si no fuera por ella, no habríamos conseguido el proyecto del Grupo Harmon.
Adeline estuvo de acuerdo. Leo, frunciendo el ceño, intervino con timidez: —¿Y qué debería comprarle yo? No tengo ninguna experiencia comprando regalos para chicas.
Maya sonrió con picardía. —¿Leo, es que nunca has perseguido a una chica?
Leo se quedó para