—Sabes que me contuve de preguntarle si Collin vendría a hablar de ti y de Adelina —dijo el Patriarca Rupert con voz pesada a través del auricular—. Simplemente sonreí y le dije que podía venir a tomar el té mañana. Le pedí que trajera al señor Li y le dije que enviaría un chófer a recogerlos.
Damian escuchaba en silencio, con la mandíbula tensa. —Pero Collin me dijo que Adelina ya contrató a un excelente conductor para ellos —continuó el Patriarca—, una persona de confianza recomendada por Seba