Ivy estaba mucho más interesada en el escándalo físico que en los trámites legales. —¿De verdad le diste un rodillazo en el estómago a Damian? —preguntó con los ojos brillando de curiosidad.
Adelina suspiró, agotada por la falta de seriedad de su amiga. —Te estoy preguntando algo serio, Ivy.
Ivy soltó una carcajada mientras ajustaba el espejo retrovisor. —¡Golpearlo es algo muy serio! Pero recuerda que Damian ha entrenado su cuerpo para ser una fortaleza desde que era un niño. No importa cuánto