—Señora, no interrumpiré su trabajo en absoluto. Solo ayudaré al personal del hotel a supervisar que sus comidas sean las adecuadas para su estado —insistió Helena con una servidumbre que a Adeline le resultaba asfixiante.
Adeline respondió con una firmeza cortante: —No te dejaré quedarte en mi habitación y tampoco voy a autorizar que se te reserve una separada con cargo a Everglow.
—El señor ya ha reservado una habitación para mí justo frente a la suya y todo está pagado —explicó Helena con c