—Señora, no interrumpiré su trabajo. Solo ayudaré al personal del hotel a preparar sus comidas para que sean adecuadas —insistió Helena. Adeline respondió con firmeza: —No te dejaré quedarte en mi habitación y tampoco voy a reservarte una separada. —El señor ya ha reservado una habitación para mí justo frente a la suya —explicó Helena con calma—. También me pidió que le entregara esto.
Adeline lo tomó y, al abrirlo, vio que era un folleto informativo sobre el embarazo. Su rostro se volvió aún m