Además, ella no quería quedarse embarazada en absoluto en este momento de su vida.
Leona levantó la voz, casi con esperanza: —¿Entonces no estás embarazada? Lauren frunció el ceño, observando a Adeline con fijeza. Rupert también la miró, esperando una respuesta clara. En cuanto a Damian, la mirada que le dirigió era completamente inescrutable, profunda y analítica.
Adeline los ignoró a todos y respondió con tono plano: —No lo creo. Lauren mostró su disgusto de inmediato. —¿O lo estás o no lo es