—Sí, ya almorcé —respondió Adeline a Rupert con un tono neutro, manteniendo esa distancia emocional que se había convertido en su armadura.
Lauren intervino de inmediato, con su habitual tono inquisitivo que buscaba cualquier grieta para atacar: —¿Qué estás haciendo aquí en el Monte Ardwood?
A Adeline ya no le importaba qué excusa hubiera inventado Damian para justificar su presencia ante el clan. Su posición social en la familia Thorne le resultaba irrelevante ahora que el reloj del divorcio