Después de terminar la copa, Ivy se volvió hacia Sebastian y le dijo con picardía: —Una botella no es suficiente. Hermano, sé que tienes una buena colección en casa, tienes que sacar una de las mejores para nosotros.
Sebastian se rió entre dientes: —No hay problema. Puedes venir cuando quieras y elegir la que más te guste. —Ja, hermano... entonces tú también estás esperando con ansias el divorcio de Adeline, ¿no? —soltó Ivy sin filtros.
Sebastian miró a Adeline de reojo, bajó la mirada para tom