Por Gonzalo
Le pido ver a nuestros hijos, me dice que Mati está en el jardín, ya lo sabía, no me habría animado a tocar el timbre y encontrarlo de golpe, soy un cobarde.
Me permite ver a nuestra pequeña, subo en silencio las escaleras detrás de ella.
Observándola sin hacer un sonido.
Entramos a la habitación de mi hija.
Estoy muy angustiado, pensando que ni siquiera quise saber como la decoraba.
Me acerqué lentamente a la cuna.
Veo a Sofía dormir y se me caen las lágrimas.
No lo puedo evitar.
S