32. ¿Hay alguien más?
—¿Por qué preguntas eso? —cuestionó de nuevo y la soltó para ponerse de pie, buscando evitar su mirada.
—Sólo… quiero saber ―un nudo se formó en la garganta de Ana.
Las palabras, las preguntas, la realidad; todo se acumuló en su interior, formando una presión insoportable.
Félix caminó un par de pasos, alejándose de ella visiblemente molesto.
—¿Qué es esto, María? ¿Una prueba? ―regresó su vista a ella, pero sus ojos tenía una chispa diferente; una chispa del enojo que se estaba manifestando.
—N