—¿Por qué me preguntas eso?
—Bueno, porque estás un poco pálida —dice ella, miro a Caleb y él también me esta mirando.
—Y tú, ¿qué me miras? —le pregunto, él enarca una ceja sorprendido y luego retrocede levantando las manos.
—Parece que alguien esta de mal humor —dice, yo frunzo el ceño.
—Claro que no.
—Pareciera que sí —dice Alice, la miro y ella sonríe.
—Siento como si me hubieses apuñalado por la espalda —digo, ella rueda los ojos.
—Exagerada.
Pero yo no solo estaba pensando en ello, en Cal