Perrísimas.
—¡Mamá, tenemos ratas en la casa! —le grito cuando entro y veo a Benjamín en el sofá, él me fulmina con la mirada, mi mamá en cambio llega corriendo hacia nosotros.
—¿Ratas? —pregunta mirando a todos lados, yo le señalo a Benjamín, ella suspira.
—Sí, una bien grande —digo.
—¿Todavía sigues enojada?
—No lo sé, acabo de noquear a un tipo, me imagine tu cara —le digo sonriendo, Benjamín rueda los ojos.
—¡Por dios, Trinidad! —me reprende mi madre, yo muevo la mano quitándole importancia.
—Boxeando