35. Tú eres un buen hombre, Ben
El primer pensamiento de Benjamin había sido que estaba alucinando. Eso era lo único en lo que podía pensar mientras veía a la hermosa castaña enfrente de él. Primero cuando escuchó su voz desde el otro lado de la puerta se enojó consigo mismo al estar pensando en ella.
Sin embargo, en ese preciso momento mientras sus manos sentían el tacto de la mujer enfrente de él se dio cuenta, aún en medio de la bruma del licor, que no estaba alucinando. Ella realmente estaba ahí y se veía tan luminosa, he