34. ¡LE GUSTAS! LE GUSTAS AL OGRO!
Aurora no se había podido contener. La emoción, los nervios y la expectativa de lo que vendría después de ese día entre ella y el rubio había hecho que nada más llegar a la casa se lanzara sobre Emily para contarle todo lo ocurrido en las últimas horas, por lo que en esos momentos se encontraban tomando vino del barato mientras hacían sus propias conclusiones.
—JODER, ¡LE GUSTAS! LE GUSTAS AL OGRO!.
Emily estaba prácticamente eufórica mientras saltaba de un lado a otro del apartamento. Ella