36. Deberías arriesgarte
Aurora observó a Benjamin, con los ojos llenos de emoción y preocupación, mientras él le pedía que se quedara. No podía resistirse a esa mirada, a pesar de que su mente le decía que debía mantener distancia de él por su propio bien.
—Ben, deberías descansar y…
Él la interrumpió, su voz ligeramente temblorosa y suplicante.
— Por favor, habladora, solo esta noche. No puedo estar solo en esta oscuridad, tu eres la luz, solo esta noche, por favor.
Su súplica la conmovió profundamente y consiguió