33. Voy a encargarme de destruirte
Durante todo el camino hasta su casa, Benjamin no pudo sacar de su mente las palabras de Aurora. Dios, es que una parte de él quería zarandearla por haber sido tan ingenua y haberle pedido dinero prestado a un tipo como ese, pues la sola pinta debió haberle advertido en lo que se estaba metiendo.
Sin embargo, también sabía que si lo había hecho era porque realmente lo necesitaba y es que de solo recordar la casucha en que vivía anteriormente era suficiente para saber que el dinero le escaseaba