(Sandra)
La lluvia caía lentamente sobre los enormes ventanales del penthouse mientras las luces de la ciudad brillaban abajo como pequeñas manchas doradas en medio de la noche. Siempre me había gustado esa vista. Había algo tranquilo en observar el movimiento distante de la ciudad desde tan alto, como si por unos minutos el mundo entero quedara lejos de los problemas reales.
Pero esa noche apenas podía concentrarme en eso.
Porque Eduardo estaba ahí.
Y últimamente eso parecía suficiente para ca