*Mariana*
«Ojalá en Cuba hubiese tenido un par de estas pantuflas peludas, son excelentes para los cayos de mi madre, de hecho». Me digo saliendo del baño en dirección a mi habitación.
—¡Mari! —me llama Ricardo y volteo agarrando fuerte el borde de la toalla que cubre mi cuerpo.
—¿Mm? —musito atenta. Él camina hasta mi sosteniendo una caja en manos y me observa divertido.
—Toma, te he comprado esto en la mañana —me dice extendiéndomela—, considéralo como un estímulo por tu desempeño en la cafe