Amelia contempló encantada la decoración del vestíbulo. Era todo paredes blancas con muebles de madera. Una escalera central conducía a los pisos superiores y las ventanas iban del suelo al techo, mostrando todo Central Park. Amelia recorrió el lugar completamente asombrada. Era la casa más bonita en la que había entrado en su vida.
- ¿Qué te ha parecido? - preguntó Alexander, fijándose en los ojos brillantes de su mujer.
- Es maravillosa, Alex. - Contestó ella, caminando hacia él.
- Ven, quier