Minutos después, Alex y Amelia estaban sentados semidesnudos en el suelo de la cocina, jadeando después del sexo.
Ella miraba pensativa al techo mientras él la llamaba un par de veces. Amelia tardó unos minutos en darse cuenta y miró a Alex.
- Estás demasiado distraída. - dijo él. - ¿Ha pasado algo? No es que me importe ser tu juguete sexual. - Contestó divertido.
- Hoy he recibido una invitación para un acto en la universidad. Una velada poética. - Empezó a decirle ella. - Pero no sé si deberí