Capítulo 95

El aire le tocaba el rostro con suavidad, podía sentir como la mecían y comenzó a abrir los ojos, a pesar del movimiento no se sintió amenazada ni temerosa, podía reconocer el aroma de Aysel que se hacía muy leve bajo esta condición de humano, era como el olor mismo del bosque en su piel, como si el arroyo humedeciera la tierra y la madera, permitiéndole percibirlo en él, en su cabello y en su cuerpo, no pudo evitar fijar la mirad

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