La observó durante lo que le pareció un extenso momento, aunque en realidad habían sido solo un par de segundos, los ojos brillaron como dos relámpagos dorados, cuando Naiara intentó moverse mostrando la atadura que la mantenía unida al árbol, Aysel sintió que la furia contenida contra ese lobo se acentuaba aún más al notar como el delgado tobillo le coloreaba alrededor de la cuerda. Por un instante pensó en que tal vez podrían escabullirse de los tres lobos, pero en cuanto vio el modo en que l