Habían recorrido ya un buen trayecto, Naiara permanecía aún apretada contra el pecho de Aysel que continuaba en su forma de mestizo, la observó un instante y pudo notar la rigidez de su rostro, no se había quejado en ningún momento, pero él estaba muy consciente de lo delicado que podía ser el cuerpo de un humano, lo padecía en algunas oportunidades en las que se transformaba realmente en uno, perdiendo toda la fuerza que le proporcionaba su sangre lobo, no recordaba algún momento en que aquell