Aysel avanzaba por en medio del bosque a gran velocidad, llevaba toda la noche viajando, había descansado solo un momento a beber algo de agua. No había indicios de Naiara y sus captores, se sentí desorientado y el pecho le ardía por la herida, que había comenzado a sangrar hacía un par de horas. Tuvo que volver a detenerse.
- Maldita sea – se quejó una vez que se apoyó en el tronco de un árbol – no puedo ser tan débil… - mascullaba.
Cerró los ojos un momento, mientras jadeaba por el e