Amaranta se levantó y fue directo a la cocina y allí estaba Irina Williams; su hija. Ella día a día trapeaba el piso y en esa ocasión fue justo para su madre verla.
_Señora Amaranta, Dios mío...-corrió a recibirlas Delia, ¿qué hace acá?
Irina no se detuvo, siguió como si nada pasaba, y su madre respiró profundo ante el dolor de verla tan ajena.
_Irina, puedes lavar la loza también -dijo su madre mostrándose fuerte.
_Señora vuelva a la cama, por favor...el señor Bianchi se molestará...
_Irina, l