Capítulo 30. Conociendo a mi padre.
_¡Abuelo...! -Irina lloró al ver a Augusto Georgiou - Qué bueno que viniste...¿Por qué te olvidaste de mí, abuelo? -se abrazó al viejo sintiéndose protegida del mundo, ésto significaba él para ella.
_Nunca me olvido de mi nieta, solo la protejo. -dijo feliz- no puedo creer que me reclames...
_Perdóname, a veces no entiendo algunas cosas, mi psicóloga dice que...es dependencia emocional de los que me dan muestras de atención y cariño. Yo sé que me quieres mucho abuelo, me lo has demostrado, pero