Los días transcurrían velozmente, e Irina recibió el trato que el señor Bianchi creyó que le correspondía, aprovechando que Amaranta estaba de reposo y se mantenía en su habitación, él le mandó a poner el uniforme de servicio de cocina.
Ella lo hizo y se mostró atenta a cumplir con los quehaceres que le correspondía, Delia quiso detenerla, pero fue inevitable.
_Es la forma de pagar lo que consumo en esta casa, dice que no tendré remuneración más que techo y comida, y me parece justo, ¿por qué